¡Vivienda rural digna, se puede!

Decía Johann Wolfgang von Goethe que “El hombre feliz es aquel que siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar”.

Una casa no es cualquier cosa. No es un «simple producto» como la ortodoxia económica y financiera nos intenta convencer de ello. Por eso debe ser una de esas cosas prioritarias en nuestras vidas. Es también el lugar donde nos sentimos más cómodos, amados y protegidos. El hogar representa muchas cosas para muchas personas. No hay Dignidad Humana sin techo. Sea en propiedad o de uso.

No se trata de construir casas de lujo para unos campesinos y campesinas que ni siquiera podrán asumir en muchos casos el coste de mantenimiento. El reto es conseguir edificar una casa social que mantenga la dignidad del ser humano a lo largo de su vida, que pueda resistir el paso del tiempo. En noviembre de 2021 perdimos a la madre de una de nuestras alumnas amadrinadas. Por el derrumbamiento de una parte del muro de su choza mientras cocinaba en un día de lluvias.

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